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Así empieza mi nueva vida en Guangzhou

Guangzhou
Torre de Guangzhou

¿Cómo es Guangzhou? Después de mi largo viaje de Bordeaux a Guangzhou, por fin veo por primera vez la ciudad que sería mi hogar durante casi dos años. Mi primera impresión fue positiva. Mi nuevo apartamento estaba en el antiguo centro de la ciudad que se llama Taojín. Para llegar allí, tomé el metro desde el aeropuerto y fue un recorrido de más o menos 45 minutos. El metro en China es todo un cuento y amerita un nuevo post.

Guangzhou y mi nuevo barrio: Taojín

Guangzhou
Guangzhou

Ya eran casi las 11 de la noche cuando llegué al la estación de Taojín. Al salir, mientras las escaleras eléctricas avanzaban, se iba desvelando una imagen que vería casi todos los días a partir de ese momento. Una cadena de grandes edificios, ultra iluminados y ultra coloridos.  El ruido del tráfico bastante congestionado y de la gente viviendo a mil por hora. Las luces de los edificios y de las vallas publicitarias se mezclaban con el smog y con la niebla húmeda de la noche. Me sentía en una película de ciencia ficción o más bien de ciberpunk. Esta imagen hizo que me fuera a dormir feliz y emocionada de poder descubrir una ciudad así.

Llegué tan cansada que al llegar me fui directo a la cama. Al día siguiente, me desperté en el piso 29 de un edificio ubicado dentro de un centro comercial. De un lado había más edificios, comercios y uno de los hoteles de alta gama de la ciudad. Un escenario normal de una gran ciudad. Por el otro, una callejuela con pequeñas casas y restaurantes de fideos, de dumplings y de ancianos vendiendo y cargando fruta con mucha energía. Un ambiente que me confirmaba que estaba en una ciudad no tan normal. Era una ciudad de contrastes, una ciudad China.

Ya quería salir y empezar a organizar mi nueva vida.

 

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