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Llegando a China

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La vida giró y giró y me llevó a China

Las culturas orientales y en especial la de China y la de Japón siempre me habían llamado la atención. Eran dos países que estaban en mi lista de viajes por hacer, aún sabiendo que las posibilidades de lograr visitarlos eran remotas. Sin embargo, la vida dio sus giros y me dio la oportunidad no sólo de conocer esos dos países sino de vivir en uno de ellos, China.

Así es, en el 2016 me fui a vivir a China. Llegué a la ciudad de Guangzhou en el sur del país. Honestamente, la idea de vivir en este país tan diferente y lejano no me gustó. Creía que no era el momento adecuado. Aún así, sabía que no podía dejar pasar la oportunidad de vivir una experiencia única. Y así fue, decidir irme a vivir a China, cambió mi vida en varios aspectos pero de ese tema no hablaré aquí. Por lo pronto, quiero compartir mi experiencia y mostrar una pequeña parte de todas las cosas diferentes, raras y locas de ese planeta : China.

De Bordeaux a Guangzhou

Mi vuelo hacia Guangzhou salía de París y yo estaba viviendo en Bordeaux. Entonces, tomé un bus nocturno hacia París y después de una larga noche de viaje llegué al aeropuerto en conpañía de mi enorme maleta. Hasta ahí todo perfeto. Luego, en el avión tuve mi primer contacto “real” con el mandarín, los chinos y su comida. Fueron 10 horas de vuelo hasta Xi’An. Apesar del cansancio del viaje y las 7 horas de diferencia horaria me sentía bien. La ilusión de descubrir mi nuevo hogar crecía.

Llegando a China

Mi primer contacto con el suelo Chino fue en XiAn. Una ciudad al norte del país en la cual hice una escala de 6 horas, si mal no recuerdo. Entrar al país fue relativamente fácil. Eso, sin dejar de lado el control exaustivo que le hicieron a mi maleta. Revisaron cosa por cosa y tuve que explicar por qué iba a China y qué era un salchición. Sí, llevaba un salchichón francés envasado al vacío y las autoridades no podían entender qué era.

Luego, pasé a la parte de conexiones nacionales para tomar mi vuelo a Guangzhou. Una vez salí de la parte internacional, empecé a ver la verdadera cara de “mi” nuevo país. Dicen que las primeras impresiones cuentan más que nada y creo que aquí se cumple esta regla. Llegué a una especie de sala de espera en la que habían muy pocas sillas para la cantidad de gente que había.

Entré a la sala y todos me miraban como si fuera extraterrestre. Me di cuenta que era la única extranjera en ese momento. Había gente sentada en el suelo, comiendo patas de pollo, otros preparando sus sopas de fideos (noodles) y haciendo ruido al sorber… Hablaban demasiado fuerte y los que no hablaban, ponían música con alto volúmen. Pensé que tal vez el cansancio me hacía ver todo no tan agradable. Respiré y traté de buscar un lugar para sentarme con mi super maleta y comer.

Encontré un lugar y aunque la mesera era muy amable, no hablaba media palabra en inglés. Ese fue el primer indicio de que si no hablaba mandarín iba a tener serios problemas para comunicarme. Por suerte el menú tenía fotos de los platos y pude comer. Mi primer plato en China : arroz y una especie de carne con verduras. Muy básico y normal y por supuesto me lo comí con palillos chinos.

Los baños Chinos…

Antes de tomar mi último vuelo, descubrí los baños chinos. Una de las cosas que me harían sufrir durante mis primeros días (¿o meses?) en China. Los baños en este país son de tipo turco, es decir haces tus cositas en un hoyo en el suelo. Por mi parte, nunca había utilizado un baño así, incluso cuando fui a Turquía. Pero el problema no es la estructura de ese tipo de baño, el problema es su estado de CERO limpieza. Lo único que pensé fue : si así son los baños en un aeropuerto internacional, ¿ Qué puedo esperar de otros lugares?. Puede ser que exagere, pero par a mí esto de la limpieza es realmente importante.

Llegó la hora de mi vuelo a Guangzhou. Me fui de XiAn rogándole al cielo que esto de los baños no fuera así en el resto del país. No es verdad, no me fui rogando nada, sólo quería llegar a mi apartamento y dormir.

Mi llegada a Guangzhou, se las comparto aquí.

 

 

 

 

 

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